Francia

Saint Malo y Dinan

Saint Malo

Si bien Saint Malo es un hermosa localidad junto al mar, también es un gran centro turístico, lleno de coches, gente, etc., sobre todo en verano. No puedo hablar por otras épocas del año, pero habiéndola visitado en agosto tuve la sensación de típica localidad playera bastante masificada.

Saint Malo se encuentra situada en la desembocadura del río Rance, rodeada por murallas que proporcionan al visitante una hermosa vista de sus playas y puerto. Pero además, uno de sus atractivos, es el fenómeno (también aquí) de las subidas y bajadas de marea, que hacen que con la marea baja se pueda llegar a pie a Fort National y le Petit Bé, dos hermosos fuertes.

Puerto de Saint Meló

Dinan

Entrar en Dinan es trasladarte en el tiempo hasta el medievo, entre sus calles empedradas y sus preciosas casas de entramado de madera.

Calle en Dinan

Casas típicas de madera de la región

Situada junto al río Rance, Dinan destaca por su belleza y ambiente. No debes perderte el descenso, y ascenso de vuelta, por la empinada calle de Jerzual, que da directamente al embarcadero en el río, dónde podrás dar un paseo en barco para llegar hasta el estuario.

Otra de sus visitas indispensables es la basílica de Saint-Sauveur, y las plazas de los Cordeleros y los Merceros. Muy cerca podrás subir a la torre del reloj, desde dónde tendrás una magnífica vista de toda la localidad. Eso sí, cada cuarto de hora toca la campana, así que recuerda taparte los oídos.

Consejos

  • Saint-Malo es una localidad muy turística, mejor visitarla fuera de temporada alta o muy temprano por la mañana.
  • Aparcar el Saint-Malo es una pesadilla, no trates de meterte dentro de la ciudad, será difícil encontrar sitio y sólo podrás estar una hora. Aparca en el puerto.
  • Visita con tranquilidad Dinan, disfruta de su ambiente y baja hasta el puerto.
  • Subir a la torre del reloj significa un montón de escaleras estrechas y un tramo final no apto para personas con vértigo, tenlo en cuenta.
Vista del Mont Saint Michel

Le Mont Saint Michel

De todos los lugares que he visitado durante mi estancia en Francia, creo que el Mont Saint Michel es quizá el más impresionante. La diferencia con cualquiera de las demás visitas que puedas hacer es lo original de su emplazamiento. Se trata de una hermosa abadía en lo alto de una gigantesca isla granítica, en medio de la nada, ,rodeada de murallas y hermosas casitas que parecen tratar de ascender hasta la cima.

Vista del Mont Saint Michel desde la pasarela de accesoVista del Mont Saint Michel desde la pasarela de acceso

Pero el Mont Saint Michel  no es sólo un hermoso lugar para visitar, es el tercer monumento más visitado de Francia, y para conocerlo no debemos olvidar nunca esta característica, porque el hermoso paisaje puede convertirse en una experiencia agobiante que nos impida disfrutar de toda su bellaza. Por eso, antes de nada debes tener muy en cuenta cuándo vas a ir, y la afluencia de público que puedas encontrarte en ese momento. Yo te recomiendo que sea lo más pronto posible por la mañana.

Las mareas

Una de las características que hacen tan diferente al Mont Saint Michel es el fenómeno de la marea. Edificado en un islote de granito y en el centro de una inmensa bahía, las subidas y bajadas de las mareas diarias se convierten en un auténtico espectáculo, ya que cuando la marea es alta el agua rodea casi completamente el islote, y cuando es baja queda totalmente aislado en un gran desierto de arenas blandas.

Turistas paseando por la bahía del Mont Sant Michel Turistas rodeando el Mont Saint Michel cuando la marea está bajando

La marea es hoy una de las atracciones turísticas del lugar, y si quieres ser testigo en primera persona del fenómeno puedes hacerlo consultando los horarios aquí.

La visita

Una vez hayas visto desde fuera el impresionante paisaje no debes perderte la subida hasta el monasterio y la visita de este, que merece mucho la pena, ya que es un monumento de gran belleza.

Para llegar hasta el monasterio tendrás que emprender una auténtica escalada por calles estrechas y empedradas, llenas de gente a cualquier hora. Verás pronto que se trata de un lugar totalmente dedicado a los turistas, con cientos de tiendas de recuerdos, restaurantes y bares. Aún así merece la pena visitarlo.

La abadía en si es un hermoso edificio, con una preciosa iglesia y uno de los claustros más hermosos que he visitado. Desde ella podrás tener además una bella vista de toda la bahía, al asomarte a cualquiera de los distintos miradores que te encontrarás durante el recorrido.

Consejos

  • Visita el Mont Saint Michel muy temprano por la mañana, si no estará demasiado lleno para que puedas disfrutar de él.
  • Cuando llegues al aparcamiento encontrarás una serie de empleados que te dirán dónde aparcar, haz caso de sus indicaciones.
  • El pago del aparcamiento es una cantidad fija y te sirve para estar todo el tiempo que desees en el recinto.
  • Del aparcamiento al Mont Saint Michel hay unos 3 km., pero encontrarás autobuses gratuitos que hacen este recorrido.
  • Consulta bien los horarios de marea.
  • Si vas a comer allí mejor reserva.
  • Una buena idea es dormir en uno de los hoteles del propio Mont Saint Michel, o de las localidades cercanas, para poder asistir a la primera marea de la mañana, cuando está amaneciendo.

Rennes

Rennes es una hermosa ciudad, cruzada por el río Vilaine, llena de animación y movimiento, además de ser la capital de la región de Bretaña.

Para tener una idea general de ella, y sobre todo si tienes poco tiempo para visitarla puedes hacer un recorrido muy interesante, que te recomendarán en la oficina de turismo, aunque si bien dicen que dura hora y media, lo cierto es que es necesario tomarse más tiempo para verlo todo con tranquilidad, entrar en los principales monumentos, etc.

Entre los lugares más destacados  no puedes perderte la Place de Mairie, dónde se encuentran la Casa Consistorial y el edificio de la Ópera. Un lugar de encuentro, muy transitado.

No menos importante es pasar por la Place des Lices, con su mercado, que los sábados ofrece el segundo mercado de productos alimenticios más importante de Francia; y sus típicos palacetes bretones, con entramado de madera y piedra, que también podrás encontrar en la Place du Champ-Jacquet. Además toda esta zona es un buen lugar para comer o descansar un rato, ya que encontrarás varias plazas llenas de terrazas.

Otro de los lugares más destacados es el Palacio del Comercio, enclavado en la imponente Place de la République, que hoy alberga muchos de los principales servicios de la ciudad.

Si te gusta la arquitectura moderna, te será imprescindible acercarte a Les Champs Libres, un imponente edificio de cristal y metal que alberga el Museo de Bretaña, el Espacio de las Ciencias, el planetario y la biblioteca.

Por supuesto, es indispensable hacer una visita a la catedral de Saint-Pierre, la abadía de Saint-Melaine y el parque Thabor. Aunque también te recomiendo salir un poco del recorrido para ver la iglesia de Saint-Aubin, construida a finales del siglo XIX, se trata un imponente edificio bastante curioso para el visitante.

Consejos

  • E hotel en que nos alojamos en Rennes fue el Novotel Rennes Alma. Muy buen hotel y con personal agradable, aunque bastante alejado del centro, eso sí tienes un autobús prácticamente en la puerta que te dejará en la Place de la République en unos 10 minutos. Además tiene aparcamiento gratuito al aire libre pero dentro del espacio del hotel. Eso sí, está justo destrás del complejo comercial Alma, tendrás que recorrer todo su aparcamiento para llegar al hotel.
  • Hay múltiples restaurantes y terrazas para comer, sobre todo por la zona de la Place Saint-Michel, sin embargo en esta ocasión no elegimos muy bien y nos sirvieron un cerdo al caramelo que estaba bastante seco, en L´entrée des Artistes, eso sí el postre era delicioso.
  • Existen bicicletas gratuitas que puedes usar durante 7 horas, pero la fianza es muy alta, 76 €.
  • Entre abril y octubre pueden alquilarse barcos eléctricos para dar un paseo por el río.
  • Rennes tiene una completa de red de metro.
  • En la oficina de turismo, que se encuentra en la Capilla de Saint-Yves, puedes conseguir un mapa con todo el recorrido por la ciudad y explicación sobre los monumentos, previo pago de 20 céntimos.
  • Existen pases turísticos de 48 horas de duración.
Paisaje de la Costa Salvaje

Historia y naturaleza en la costa de Bretaña: de Vannes a la Costa Salvaje

Uno de los atractivos de Bretaña es poder disfrutar de la mezcla que ofrece entre su rica historia, sus hermosos monumentos, y una costa llena de encanto natural. El viaje entre Vannes y la Costa Salvaje es un buen ejemplo de esta variedad de paisajes y lugares para conocer.

Vannes

Esta pequeña ciudad amurallada, junto a una ría que termina en el Golfo de Morbihán, es una hermosa visita que además no te llevará demasiado tiempo. Puedes recorrer la ciudad siguiendo por dos circuitos diferentes, el primero te llevará hasta las murallas y los jardines que las rodean, desde la parte exterior de la ciudad antigua, mientras el otro recorre el casco antiguo.

Murallas de Vannes
Murallas de Vannes

Puedes empezar la visita desde la parte exterior, visitando los jardines de la Garenne con sus tres torres, y los antiguos lavaderos; para finalmente acercarte hasta el edificio de la Prefectura.

Ya dentro del recinto medieval es imprescindible dar un paseo por sus calles, descubriendo su ambiente y visitando sus palacios y casas típicas bretonas de entramado de madera. Así descubrirás la Catedral de Saint-Pierre, que muestra una variedad de estilos, desde el románico de su torre-campanario, al renacentista de la tumba del monje español San Vicente Ferrerque pasó allí los últimos años de su vida.

Para terminar es imprescindible dar un paseo por el puerto. Desde aquí, siguiendo la ría, puedes llegar hasta el golfo de Mobihán, un itinerario que a pie dura dos horas y media, y que también se puede hacer en coche, para tener una vista de este espacio natural desde el puerto de Conleau,  una isla que fue unida a la costa por un dique a finales del siglo XIX, y que ahora es una zona residencial. Pero si lo que quieres es conocer bien el golfo, tienes la posibilidad de elegir entre uno de los muchos cruceros que salen de Vannes y sus alrededores.

Carnac

Los alineamientos de Carnac son una sorprendente obra del ser humano, cuando era tan sólo un recien nacido en este mundo. Cientos de menhires, se alinean en varias zonas, sin que los especialistas hayan podido dar explicación a cuál era la finalidad de estos extraños monumentos de la prehistoria. Es impresionantes pasear por los distintos campos, descubriendo la increíble capacidad del hombre para crear espacios y modificar su hábitat.

La costa salvaje

El recorrido por los acantilados y costas pedregosas desde la península de Quiberon, es un hermoso espectáculo natural y un lugar perfecto para pasear, parar en los diferentes miradores y disfrutar del aire libre. Es una buena idea visitarla al atardecer, o tener un poco de tiempo para pararnos a descansar contemplando alguno de sus hermosos paisajes junto al mar.

Costa Salvaje

Costa Salvaje

Consejos

  • Si quieres hacer uno de los cruceros por el Golfo de Morbihán calcula un día completo para Vannes y esta excursión, ya que duran unas cuatro horas.
  • La oficina de turismo de Vannes está en el puerto, allí te darán un mapa con el recorrido por la ciudad y te informarán sobre dónde puedes comprar los pasajes para los viajes en barco por el golfo.
  • En Carnac es indispensable que te hagas con uno de los mapas dónde te señalan todos los alineamientos. También puedes hacer una de las visitas guiadas o recorrer el recinto en un coche de caballos.
  • Puedes comer en el recinto de Carnac, encontrarás algún puesto de bocadillos, gigantes pero no muy sabrosos, a pesar del interés de la mujer que los hace, y también un pequeño bar-restaurante.
  • Para llegar a Quiberon y la costa salvaje puedes encontrar algo de tráfico lento.
  • Si te gusta la bicicleta, toda la zona de la costa salvaje, y los pueblos que la rodean, está aclimatada para ello, y muchos franceses se desplazan hasta aquí para practicar este deporte.
  • Si haces el recorrido de la costa en coche ten en cuenta que hay muchos aparcamientos para que puedas parar y ver el paisaje, no es necesario parar en un lado de la carretera (estrecha) entorpeciendo el tráfico, como hace mucha gente.
Castillo de Josselin

Guerande y Josselin

Guérande

El encanto de este pequeño pueblo amurallado es indudable, incluso bajo la espesa lluvia, que oscurecía sus calles medievales.

Se trata de una pequeña localidad amurallada llena de pequeños comercios, pero que mantiene cierto ambiente de pueblo tradicional.

La Colegiata  de Saint-Aubin, es un edificio impresionante, situado en el centro de la ciudad medieval, y su principal atractivo turístico.

Colegiata de saint-Aubin

Colegiata de saint-Aubin

Pero su mayor atractivo es pasear por sus calles para descubrir su ambiente y encanto, o subir a sus murallas para tener una visión diferente del recinto medieval.

Desde Guérande puedes acercarte a visitar las salinas, que en otro tiempo fueron sustento económico de la localidad, y ahora se han convertido en atracción turística. Y también visitar el Parque Natural Regional de Brière.

Josselin

Este pequeño pueblo es realmente precioso, como sacado un cuento de hadas. Pasear por sus calles de casas pintorescas, visitar la Basílica y subir a la torre para divisar el pueblo con sus tejados de pizarra, o conocer el castillo, se convierten en una experiencia encantadora.

La plaza donde se encuentra la Basílica de Notre-Dame-du-Roncier es un pequeño espacio, lleno de terrazas, creado por casas pintorescas típicas de Bretaña, y con un pequeño pozo dónde los visitantes dejan sus bicicletas.

La Basílica se construyó para conmemorar un milagro, cuentan que un granjero encontró junto al río una estatua de la virgen, y pidió que devolviera la vista a su hija, que milagrosamente comenzó a ver. Dentro podréis encontrar los sepulcros de Olivier de Clisson, uno de los dueños y remodelador del castillo, y de su esposa, Marguerite de Rohan. Pero sobre todo no os olvidéis de subir a la torre, supone un pequeño esfuerzo encarar esa estrechísima escalera de caracol, y subir hasta lo más alto, pero os proporcionará una hermosa vista del pueblo y sus tejados de pizarra, y de los alrededores repletos de árboles.

Pero la visita más destacada de Josselin es su castillo. Propiedad de la familia Rohan, que todavía vive en él, puede visitarse de abril a octubre todos los días, y en invierno los festivos y fines de semana, o mediante visitas concertadas para grupos.

Del castillo puedes conocer el jardín y la planta baja, siempre acompañado por un guía. El castillo es un hermoso edificio, construido sobre la muralla de una fortaleza más antigua, que parece sacado de un cuento. Durante su vista podrás conocer su historia, las distintas remodelaciones y el devenir de la familia Rohan. También cuenta con un museo de muñecas, que se visita aparte.

Por último, antes de irte de Josselin, no olvides dar un paseo junto al río. Detrás del castillo, y hacia la derecha, encontrarás un hermoso paseo, por el que muchos de los habitantes del pueblo salen a pasear. Es un recorrido de gran encanto y que no debes perderte.

Consejos

  • En Guérande encontrarás la oficina de turismo junto a la puerta de Saint-Michel, aquí hay un pequeño aparcamiento de pago en el que además no podrás estar mucho tiempo, pero dos calles más abajo tienes uno bastante grande y gratuito.
  • Josselin es buen sitio para probar uno de los platos típicos de Bretaña, los mejillones, que sirven con patatas fritas en unas fuentes enormes. Los puedes degustar en cualquiera de los restaurantes que encontrarás junto a la basílica.

    Moules frites

    Moules frites

  • En el castillo de Josselin están empezando a a introducir visitas en castellano, a las 16.00 h. hay una, al menos en verano. Si no sabes bien francés o inglés mejor que esperes ya que sólo puedes ir con guía.
Patio del Castillo de los Duques de Bretaña

Nantes

Tengo que decir que el viaje de Bayonne a Nantes resultó más pesado de lo que habíamos pensado, no porque sea demasiada distancia, en circunstancias normales hubiéramos llegado a la hora de comer, en realidad cometimos el error de viajar un 16 de agosto. Así durante todo el viaje encontramos pequeños “miniatascos”, que igual que aparecían de repente, desaparecían del mismo modo sin saber muy bien porqué se habían formado. Y, como remate final, casi llegando a Nantes, encontramos el “superatasco”.

Debes tener en cuenta que muchas carreteras tienen sólo dos carriles, y aquí en concreto pasas de un peaje gigante con más de 10 puestos, a una carretera estrecha, con lo que es normal que se produzca un “bouchon” (sí, descubrimos cómo se dice atasco en francés), descomunal. ¿La consecuencia? Tres horas de retraso en nuestros planes que redujeron mucho el tiempo que teníamos para visitar Nantes. Así que preferiblemente viaja entre semana y evita los puentes.

Nantes es una ciudad hermosa y cosmopolita, llena de gente de lo más variopinta. Sin embargo, da una cierta sensación de estar un poco destartalada, no sé si porque las obras del carril bici, que ocupaban todo el centro, deslucían un poco la visita y creaban esa sensación de ciudad a medio construir; o porque, a pesar de tener hermosos lugares para visitar por separado, no causa una sensación de ciudad compacta y perfectamente integrada que tienen otras ciudad, incluso más pequeñas.

Les Machines de L’île

Es una de las visitas imprescindibles si vas a Nantes, y merece la pena que te acerques sólo para poder ver al Gran Elefante en acción.

Este pequeño parque, situado en los viejos astilleros de la ciudad, y basado en el imaginario de Julio Verne, consta de varias atracciones muy imaginativas en las que animales y plantas se convierten en máquinas móviles a las que podemos subir. Una visita para disfrutar como si fuéramos niños, y única si vas con pequeños.

Carrusel en Le Machine de L´Île

Pero de todas las atracciones la más interesante es El Gran Elefante. Un elefante, de tamaño natural, que camina por los astilleros, echando agua por su trompa a los incautos visitantes que se plantan delante de él con la boca abierta.

El elefante está tan bien hecho y es tan impresionante que consigue que te emociones y te sientas transportado a un mundo de fantasía. Incluso puedes subir en él y dar una vuelta.

Pero no sólo está el elefante, también puedes visitar el Carrusel de los Mundos Marinos La Galería de las Máquinas.

No te pierdas esta visita aunque sólo tengas tiempos para ver a nuestro amigo el elefante, es realmente interesante y no te costará nada, el recinto no está carrado y puedes pasar a verlo libremente.

Château des ducs de Bretagne

Esta impresionante fortaleza, construida a finales del siglo XV, se encuentra en mitad de la ciudad, rodeada de edificios, y es uno de los principales atractivos turísticos de Nantes. Está abierto hasta las siete, pero sólo te dejarán pasar hasta las 18.30, así que si vas por la tarde deja el patio y las murallas para el final y entra primero al palacio.

Además del patio y las murallas, que te proporcionarán unas bonitas vistas, puedes bajar al foso, reconvertido en jardín, donde muchas personas se sientan en un banco, pasean o disfrutan tumbados en el cesped. Eso sí, a la hora de cerrar (19.30) pasa una pequeña camioneta que va echando, con bastante prisa, a todos los visitantes.

Catedral de Saint-Pierre y Saint-Paul

Muy cerca del Castillo de los Duques de Bretaña se encuentra la catedral. Un edificio blanquísimo, de estilo gótico, que parece mirar al suelo con aire de superioridad.

Por cierto, una de las cosas que nos sorprendió en toda Bretaña es la forma en que están integradas las catedrales en las ciudades, algunas pegadas a las casas, y creando estrechísimas calles junto a ellas.

Datos de interés

  • Puedes encontrar oficinas de turismo tanto en “Le Machines de L´île” como al lado del “Château des ducs de Bretagne”. Aquí puedes comprar una tarjeta turística que te permitirá visitar los lugares más destacado. Si quieres entrar en el castillo y probar todas las atracciones de Le Machines de L´île con ella te saldrá más barato.
  • En el centro encontrarás una gran zona peatonal llena de restaurantes y bares que en verano está llena de terrazas.
  • En Nantes probamos las famosas Galletes, en la Crêperie  Fleur de Sel. La de salmón es muy sabrosa, y no resulta pesada.
  • Si tu hotel está un poco alejado del centro, mejor llévate el coche por la noche o regresa en transporte público, el ambiente no es muy recomendable, sobre todo si vas solo.
  • Nuestro hotel era el Novotel Nantes Centre Bord de Loire, un hotel bastante bueno pero un poco alejado del centro. Eso sí el desayuno es bastante caro, y no hay muchos sitios alrededor, aunque cuenta con tetera y café en la habitación, así que puedes comprar algo en un supermercado y desayunar antes de salir.
  • En casi todas partes el aparcamiento es de pago.
  • Puedes moverte por Nantes en tranvía, recorre el centro y puedes comprar el billete en las paradas, en las máquinas instaladas para ello.
  • Ahora mismo están construyendo un gran carril bici por toda la ciudad, que estará listo muy pronto, y tienes bicicletas de alquiler, una buena alternativa para moverte por la ciudad.
Vista de Bayonne

Bayonne

Muy cerca de la frontera entre Francia y España se encuentra Bayonne, una pequeña ciudad con mucho encanto, llena de calles comerciales, terrazas y ambiente diurno. Además, su cercanía con España la convierte en una buena opción como etapa intermedia para cualquier viaje por Francia.

Bayonne

Vista de Bayonne

La ciudad está construida en la confluencia de dos ríos, el Nive y el Adour, y dividida, fundamentalmente, en tres partes o barrios: Grand Bayonne, Petit Bayonne y Saint-Sprit.

Para conocer Bayonne te recomiendo que te pasees por Grand Bayonne y sus calles comerciales, cerradas al tráfico. Además en esta zona podrás visitar la Catedral de Saint-Marie, Patrimonio de la Humanidad. Y si eres goloso, uno de los principales alicientes de esta zona son sus chocolateries. Entra en alguna, te asombrará el intenso olor a chocolate que flota en el ambiente. Eso sí, los precios son un poquito altos.

Grand-Bayonne es un barrio muy animado de día, con sus típicas calles llena de terrazas y pequeños restaurantes. Sin embargo, a partir de las 20 h., los comercios se cierran, las calles se vacían, y quedan sólo unos pocos restaurantes abiertos. Entre los que ofrecen sus servicios tras el cierre comercial está Le Chistera, donde pudimos degustar los típicos embutidos basques.

Calle y catedral, noche

Bayonne no tiene una gran vida nocturna, a partir de la 20 h. las calles de quedan vacías

La catedral, de estilo gótico, situada en el centro, justo al final de estas calles, tiene como uno de sus principales atractivos su hermoso claustro.

 

Fachada de la Iglesia de Saint-André

Fachada de la Iglesia de Saint-André

También en la zona de Grand Bayonne, son visita obligada la plaza del ayuntamiento, también teatro, y el Château-Vieux. Junto a este encontrarás un pequeño jardín botánico, cuya visita no te llevará mucho tiempo pero que tiene un gran encanto.

En Petit-Bayonne descubrirás el Château-Neuf y el campus universitario, así como los museos Bonnat y Basque, y la iglesia de Saint-André, construida en la segunda mitad del siglos XIX.

Si tienes tiempo visita la Ciudadela y date un paseo por Saint-Esprit.

Castillo de Josselin

Bretaña, Francia

Para empezar este blog voy a proponeros un viaje por Bretaña, en Francia. El que yo he hecho este verano ha durado 8 días, moviéndonos desde Madrid en coche.

Vista del Castillo de Josselin

Castillo de Josselin

¿Por qué en coche?

Nuestra primera idea era hacer el viaje en avión hasta Francia, y allí alquilar un coche para movernos por Bretaña. Sin embargo, tras estudiar las posibilidades nos dimos cuenta que los vuelos entre Madrid y Nantes o Rennes eran pocos y caros, y la otra opción era hacer escalas de varias horas en París o Barcelona, con lo cuál era preferible hacer el viaje en nuestro propio vehículo.

Duración del viaje

Por distintos motivos teníamos que adaptarnos a 8 días. Con esta duración y viajando en automóvil puedes llevarte una idea bastante buena de Bretaña y conocer algunos de los lugares más destacados de esta zona de Francia. Sin embargo, si lo que quieres es una visión más amplia y viajar más al norte, te recomendaría que te tomaras un mínimo de 10 u 11 días.

Etapas del viaje

  1. Madrid – Bayonne.
  2. Bayonne – Nantes.
  3. Estancia en Nantes y visita a Guerande y Josselin.
  4. Estancia en Nantes y visita a Vannes, Golfo de Morbihan, Alineamientos de Carnac y Costa Salvaje.
  5. Nantes – Rennes.
  6. Estancia en Rennes y visita de El Mont Saint-Michel, Saint-Malo y Dinan
  7. Rennes – Bayonne.
  8. Bayonne – Madrid.

Consejos

Conducir en Francia

Lo primero que debes tener en cuenta es que, sobre todo en la primera etapa, hasta llegar a Nantes, vas a encontrar muchos peajes. Algunos los superarás por 1,80 o 2 euros, pero al entrar a Nantes tuvimos que pagar más de 20 € por circular. Sin embargo por el resto de Bretaña no tendrás que pagar.

Es también muy importante que intentes viajar lo menos posible en fin de semana, y sobre todo evita los grandes puentes. Nuestro viaje incluía el puente del 15 de agosto, y el sábado, para llegar a Nantes, sufrimos tres horas de atascos intermitentes. No pienses que esto es casualidad, en la entrada de Nantes hay carteles fijos avisando de la posibilidad de que se produzcan atascos, así que es bastante habitual.

El tiempo

Es muy variable. Lleva varias capas y prepárate para que por la mañana llueva torrencialmente y por la tarde el cielo esté totalmente despejado y pases calor. Aunque cuando me refiero a calor es siempre bastante moderado, la temperatura suele estar en unos 27º C en verano. Es bueno también que tu ruta sea flexible, para que puedas cambiar la visita a parques naturales, etc., si el tiempo se pone muy feo.

Horarios

En Francia los horarios son muy diferentes a España. Los comercios, como muy tarde, van a cerrar a la 20.30, pero tampoco creas que abren a la 7 de la mañana, hasta 9.30 o 10 no vas a encontrar nada abierto. En cuanto a las visitas, como muy tarde puedes entrar en los monumentos y museos hasta las 19 h., pero muchos reciben la última visita a las 18.30. Si te pasas de la hora un segundo, enseguida aparecerá algún vigilante que con grandes gestos te despedirá de inmediato.

Olvídate de comer y cenar tarde. Normalmente puedes comer más o menos hasta las 14.30 y cenar hasta las  21.30 (con suerte). Eso si, si pasas por Bayonne en tu camino a Bretaña, a partir de las 20 las calles se vacían, quedan sólo tres o cuatro restaurantes abiertos, y puede que te sientas un poco “intimidado” por el ambiente.

Comida

En Bretaña los Creppes salados se llaman Galletes y son muy típicos. No te vayas sin probarlos en cualquiera de las múltiples crepperies que encontrarás en el camino.

Idioma

No confíes en que todo el mundo se va a entender contigo si les hablas en inglés, a veces incluso son más capaces de entenderte en castellano que en inglés. Lo de que todos los europeos hablan un perfecto inglés es un mito, créeme. En general no hemos tenido muchos problemas de comunicación aunque sabemos muy poco francés, y la gente es amable y suele poner de su parte para entenderte.

Bien, con esto os dejo, más o menos, una visión general. En próximos post os iré hablando de los lugares que hemos visitado. ¡Bon Voyage!