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Museo Sorolla en Madrid

Uno de mis museos preferidos en Madrid es el Museo Sorolla, instalado en la casa dónde vivió Joaquín Sorolla, con su mujer y sus hijos. Si os gusta este artista, esta visita es imprescindible, ya que aquí se encuentran algunas de sus obras más conocidas.Pero además merece la pena conocer la hermosa casa que el artista construyó y su precioso jardín.

En este caso una imagen vale más que mil palabras, así que os dejo una pequeña galería del museo.

Además también podéis entrar en la visita virtual que ofrece el propio museo.

Por cierto, las taquillas están al final del jardín, pero para entrar en el museo debéis volver al sitio por donde habéis entrado y pasar por la puerta principal.

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El #Vaticano. Un país en el interior de #Roma.

La gran cúpula de El Vaticano es uno de los elementos más reconocibles de Roma, que se puede ver desde muchos de los puntos turísticos de la ciudad. Y esto a pesar de formar parte de un estado independiente, Ciudad del Vaticano. Al igual que esta magnífica semiesfera todo en este pequeño país está hecho a gran escala, todo es llamativo, dorado, gigante; todo deja pequeño al visitante, transmitiendole una enorme sensación de insignificancia.

Los museos vaticanos son un impriscindible para los amantes del arte, y no sólo porque en ellos se encuentre la gran obra de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina, si no por todas las salas, llenas de obras de arte de todas las características: esculturas, pinturas, libros, mapas, muebles, relojes, tapices, vidrieras, etc. Siglos de historia del arte, historia de la humanidad e historia de la religión, en un sólo entorno único. Y los visitantes van recorriendo una tras otra estas salas, decoradas con techos dorados y gigantescos frecos, paseando uno detrás de otro, con los ojos y la boca abierta, hasta que ya uno no sabe de qué asombrarse más y con la sesación de que seguramente algo importante se ha perdido en la visita, porque es desde luego, imposible verlo todo por completo. Por eso es mejor hacerese con una buena guía, y buscar aquello que más nos interesa para disfrutarlo tranquilamente. Por supuesto es imprescindible entrar en la Capilla Sixtina y detenerse un buen rato, aunque se encuentre repleta de gente, y no olvidar una de las más grandes obras de Rafael, La Escuela de Atenas, situada en la Stanza del Sello, una de las hoy conocidas como Stanzas de Rafael.

Vista del fresco "La Escuela de Atenas"

El fresco “La Escuela de Atenas” de Rafael es una de las joyas de los Museos Vaticanos.
Imagen: Belén Rico

Una vez que nuestra visita ha terminado, como no podía ser menos, la despedida de estos museos se hace por otra gran obra de arte de grandes dimensiones, la Escalera de Bramante.

Pero el Vaticano no es sólo sus impresionantes museos. Es imprescindible visitar la gigantesca plaza de San Pedro y su basílica. Esta majestuosa obra arquitectónica deja sin repiración por su grandiosidad. Miles de turistas entran continuamente, desde primera hora de la mañana hasta última de la tarde, esperando largas colas, pero dentro de esta enorme iglesia siempre hay sitio, no te sientes agobiado, no está lleno de gente, podéis imaginar las dimensiones de este monumento. Y dentro, todo son dorados, grandes figuras, grandes columnas.

Baldaquino de San Pedro

El Baldaquino de San Pedro, obra monumental creada por Bernini.
Imagen: Belén Rico.

Tan grande es todo, que si no fuera por la cantidad de visitantes haciendo fotos, su más importante tesoro pasaría desapercibido en uno de los laterales de la gigantesca basílica, La Pietà de Miguel Ángel, esa hermosa y blanquisima escultura de la virgen acogiendo en su regazo a su hijo muerto. Una pena tener que verla desde tan lejos y con un cristal protector, totalmente necesario, pero que disminuye en cierta manera la impresionante belleza de esta gran obra de escultura.

Vista de la escultura "La Pietà"

Dentro de la Basílica de San Pedro “La Pietà” es una de las obras que no hay que perderse.
Imagen: Belén Rico

Otra de las visitas imprescindibles, si tienes buenos pulmones y buenas piernas, es la subida hasta la cúpula. La vista desde lo alto es hermosa, pero similar a la que puedes encontrar en otros monumentos, otras ciudades y otros países, añadiendo además una tupida reja que molesta bastante. Pero merece la pena subir, primero por una primera parada en el interior de la cúpula que te permite ver desde cerca tan magnífica obra de arquitectura, y, segundo, por las escalera tan extrañamente construidas, donde encontrarás pasillos estrechísimos de paredes inclinadas, que giran y giran hasta hacerte sentir mareado.

Y cuando termines tu visita, justo al lado de la salida, párate a sacar una imagen de los guardias suizos, con sus caras imperterritas y sus curiosos uniformes.

Miembros de la Guardia Suiza con sus uniformes típicos.

Junto a la Basílica de San Pedro encontrarás un puesto de la Guardia Suiza.
Imagen: Belén Rico.

Consejos

  • Saca las entradas online para los Museos Vaticanos, así no tendrás que esperar cola.
  • Los museos son un auténtico laberinto, hazte con una guía y decide qué es lo que no quieres perderte porque no lo vas a poder ver todo.
  • La Capilla Sixtina se llena de gente, hay momentos en que está abarrotada, es preferible entrar cuanto antes, luego puedes seguir con tu visita aunque no sigas el orden recomendado.
  • Si  no vas muy pronto vas a tener que esperar mínimo una hora para entrar a la Basílica de San Pedro, sobre todo en verano la cola puede llegar a dar la vuelta a toda la plaza.
  • Si tienes problema de salud recomiendan que no subas a la cúpula, probablemente no sea una advertencia exagerada.
  • En verano lleva ropa “adecuada”, nada de pantanlones cortos, minifaldas u hombros al aire, son muy exigentes con esto y en mi visita vi varias personas que se quedaron fuera después de esperar hora y media a pleno sol en agosto.
  • La entrada a la Basílica es gratuita pero subir a la cúpula cuesta 5 € sin ascensor y 7 € con ascensor. Eso sí, el ascensor sólo sube una parte, desde donde te deja todavía te quedan 320 escalones por subir. Te recomiendo la subida en ascensor.
  • Llévate botellas de agua, te dejan subir con ellas, y a la salida del ascensor a la cúpula, además de unos baños, hay una fuente de agua potable para refrescarte. A la bajada también podrás rellenar la botella y entrar al baño.
  • Recuerda, zapatos cómodos para la cúpula, como mínimo vas a subir 320 escalones.

 

Patio del Museo Arqueológico Nacional dedicado a Roma

Visitar el Museo Arqueológico en Madrid

Lo primero que tengo que decir sobre el Museo Arqueológico Nacional, es que si lo visitasteis antes de su remodelación deberíais  ir pensando en volver. El museo ha dado un cambio total, pasando de un museo antiguo y no muy cuidado a convertirse en un museo moderno, interesante, y muy bien montado. De esta manera desde que pasas por la puerta se convierte en un túnel del tiempo que recorre desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna, organizado todo de manera que se han creado ambientes diferentes para cada una de las épocas históricas, ayudando a contextualizar el contenido.  Todo esto con interesantes paneles informativos y audiovisuales muy bien realizados.

Sala del Mundo Medieval

Los ambientes cambian según vamos cambiando de época, así el medievo se sume en la oscuridad

Entrar en el museo significa desde el primer momento sumergirte en la historia, y lo primero que te encuentras son dos grandes paredes, con un gran montaje Audiovisual donde se refleja de forma cronológica toda nuestra historia, y desde aquí pasamos a contemplar un gran mapa de laPenínsula Ibérica donde se reflejan todas las civilizaciones que han pasado por nuestra tierra.

Menhires en la sala de la prehistoria. MAN

Todas las piezas están contextualizadas y muy bien explicadas.

Desde aquí el visitante recorre desde la prehistoria hasta la Edad Moderna, de una manera muy fluida y con una excelente presentación de las piezas.

Entre las obras que no te puedes perder: la Dama de Elche, el Bote de Zamora, la Dama de Baza… Pero sobre todos disfruta del recorrido y aprovecha para dar un repaso a tus conocimientos de historia.

Dama de Elche. Museo Arqueológico Nacional.

Quizá la obra más representativa del museo es la Dama de Elche.

Consejos

  • Tómate tu tiempo, es un museo enorme y merece la pena verlo con tranquilidad. La visita puede durar unas tres horas.
  • En día de fiesta, si no vas pronto, puedes encontrar cola en la entrada.
  • Es ideal para visitar con niños, ya que es educativo y entretenido a la vez.
  • Ten cuidado con perderte, la única pega del museo es la poca señalización del recorrido. Puede que te dejes algo en el tintero sin darte cuenta. Sobre todo recuerda visitar las secciones de Egipto y Grecia, en la segunda planta.
  • Las secciones de Roma y Edad Media son de lo mejor del museo. No te las pierdas.

Museo Nacional del Romanticismo, un viaje en el tiempo.

El Museo Nacional del Romanticismo es una buena idea si te gusta la historia, en concreto es ideal si quieres conocer cómo era la vida durante el siglo XIX en España.

Centrado principalmente en el reinado de Isabel II, está instalado en un antiguo palacete, y cada una de sus salas está preparada para explicar un aspecto diferente de la vida de esta época.

Entre lo más interesante el salón de baile o la habitación de la mujeres, denominada Boudoir. Podrás ver carnets de baile de la época, juguetes, el famoso cuadro “Sátira del suicidio romántico” de Leandro Alenza, pistolas de duelo o un retrete que se instaló Fernando VII en el Museo del Prado para cuando visitara las obras de dicho museo. Son muy interesantes también los ejemplos de litofanías, placas translucidas que creaban imágenes al iluminarse.

Y no olvides dedicar un momento, al final de la visita, para ver una bonita instalación audiovisual que representa la vida en una casa de la época.

Salón de Baile, Museo Nacional del Romanticismo.

Así debía ser un salón de baile del siglo XIX.

Consejos

  • El museo está en pleno centro, muy cerca de Tribunal, no es necesario coger el coche.
  • Es una gran idea visitarlo en verano y disfrutar después de su terraza.
  • Una visita guiada hará aún más interesante el recorrido.
  • Síguelos en redes sociales, son muy activos y te enterarás de muchas de sus actividades complementearias. @MRomanticismo

La Isla de los Museos

La Isla de los museos

Este es uno de los lugares imprescindibles de Berlín. En esta pequeña isla se encuentran 5 grandes museos, entre ellos el más famoso es el Museo de Pérgamo, pero también el Neues-Museum (donde se encuentra el busto de Nefertiti), el Altes-Museum, la Antigua Galería Nacional y el Bode-Museum.

Para visitar estos museos encontrarás varias opciones de compra de entradas, una interesante es la que te da acceso por un día a los 5 museos de la isla por 18 €.  Esta fue la opción que yo elegí, pude ver tres museos (Pergamo, Neues y Altes). Cada museo por tanto me salió por 6 €, que teniendo en cuenta que el de Pergamo sólo vale 12, es bastante barato.

Y ahora las malas noticias, El Museo de Pérgamo está en restauración, en concreto el Altar de Pérgamo, que es la sala más conocida, se va a cerrara finales de septiembre, nada menos que ¡hasta 2019!. Por tanto, si visitas Berlín tienes que tener esto en cuenta, ya que muchas personas entran al museo sólo para ver esta sala. Yo de todas formas te recomendaría visitarlo ya que todo él es interesante

Y además de los museos, aquí también puedes visitar la Catedral de Berlín.

Fachada principal de la CatedralFachada principal de la Catedral

Además, por esta zona, a la orilla del río puedes disfrutar de numerosas terrazas, donde comer o beber algo, algunas con cómodas tumbonas.