Roma

El #Vaticano. Un país en el interior de #Roma.

La gran cúpula de El Vaticano es uno de los elementos más reconocibles de Roma, que se puede ver desde muchos de los puntos turísticos de la ciudad. Y esto a pesar de formar parte de un estado independiente, Ciudad del Vaticano. Al igual que esta magnífica semiesfera todo en este pequeño país está hecho a gran escala, todo es llamativo, dorado, gigante; todo deja pequeño al visitante, transmitiendole una enorme sensación de insignificancia.

Los museos vaticanos son un impriscindible para los amantes del arte, y no sólo porque en ellos se encuentre la gran obra de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina, si no por todas las salas, llenas de obras de arte de todas las características: esculturas, pinturas, libros, mapas, muebles, relojes, tapices, vidrieras, etc. Siglos de historia del arte, historia de la humanidad e historia de la religión, en un sólo entorno único. Y los visitantes van recorriendo una tras otra estas salas, decoradas con techos dorados y gigantescos frecos, paseando uno detrás de otro, con los ojos y la boca abierta, hasta que ya uno no sabe de qué asombrarse más y con la sesación de que seguramente algo importante se ha perdido en la visita, porque es desde luego, imposible verlo todo por completo. Por eso es mejor hacerese con una buena guía, y buscar aquello que más nos interesa para disfrutarlo tranquilamente. Por supuesto es imprescindible entrar en la Capilla Sixtina y detenerse un buen rato, aunque se encuentre repleta de gente, y no olvidar una de las más grandes obras de Rafael, La Escuela de Atenas, situada en la Stanza del Sello, una de las hoy conocidas como Stanzas de Rafael.

Vista del fresco "La Escuela de Atenas"

El fresco “La Escuela de Atenas” de Rafael es una de las joyas de los Museos Vaticanos.
Imagen: Belén Rico

Una vez que nuestra visita ha terminado, como no podía ser menos, la despedida de estos museos se hace por otra gran obra de arte de grandes dimensiones, la Escalera de Bramante.

Pero el Vaticano no es sólo sus impresionantes museos. Es imprescindible visitar la gigantesca plaza de San Pedro y su basílica. Esta majestuosa obra arquitectónica deja sin repiración por su grandiosidad. Miles de turistas entran continuamente, desde primera hora de la mañana hasta última de la tarde, esperando largas colas, pero dentro de esta enorme iglesia siempre hay sitio, no te sientes agobiado, no está lleno de gente, podéis imaginar las dimensiones de este monumento. Y dentro, todo son dorados, grandes figuras, grandes columnas.

Baldaquino de San Pedro

El Baldaquino de San Pedro, obra monumental creada por Bernini.
Imagen: Belén Rico.

Tan grande es todo, que si no fuera por la cantidad de visitantes haciendo fotos, su más importante tesoro pasaría desapercibido en uno de los laterales de la gigantesca basílica, La Pietà de Miguel Ángel, esa hermosa y blanquisima escultura de la virgen acogiendo en su regazo a su hijo muerto. Una pena tener que verla desde tan lejos y con un cristal protector, totalmente necesario, pero que disminuye en cierta manera la impresionante belleza de esta gran obra de escultura.

Vista de la escultura "La Pietà"

Dentro de la Basílica de San Pedro “La Pietà” es una de las obras que no hay que perderse.
Imagen: Belén Rico

Otra de las visitas imprescindibles, si tienes buenos pulmones y buenas piernas, es la subida hasta la cúpula. La vista desde lo alto es hermosa, pero similar a la que puedes encontrar en otros monumentos, otras ciudades y otros países, añadiendo además una tupida reja que molesta bastante. Pero merece la pena subir, primero por una primera parada en el interior de la cúpula que te permite ver desde cerca tan magnífica obra de arquitectura, y, segundo, por las escalera tan extrañamente construidas, donde encontrarás pasillos estrechísimos de paredes inclinadas, que giran y giran hasta hacerte sentir mareado.

Y cuando termines tu visita, justo al lado de la salida, párate a sacar una imagen de los guardias suizos, con sus caras imperterritas y sus curiosos uniformes.

Miembros de la Guardia Suiza con sus uniformes típicos.

Junto a la Basílica de San Pedro encontrarás un puesto de la Guardia Suiza.
Imagen: Belén Rico.

Consejos

  • Saca las entradas online para los Museos Vaticanos, así no tendrás que esperar cola.
  • Los museos son un auténtico laberinto, hazte con una guía y decide qué es lo que no quieres perderte porque no lo vas a poder ver todo.
  • La Capilla Sixtina se llena de gente, hay momentos en que está abarrotada, es preferible entrar cuanto antes, luego puedes seguir con tu visita aunque no sigas el orden recomendado.
  • Si  no vas muy pronto vas a tener que esperar mínimo una hora para entrar a la Basílica de San Pedro, sobre todo en verano la cola puede llegar a dar la vuelta a toda la plaza.
  • Si tienes problema de salud recomiendan que no subas a la cúpula, probablemente no sea una advertencia exagerada.
  • En verano lleva ropa “adecuada”, nada de pantanlones cortos, minifaldas u hombros al aire, son muy exigentes con esto y en mi visita vi varias personas que se quedaron fuera después de esperar hora y media a pleno sol en agosto.
  • La entrada a la Basílica es gratuita pero subir a la cúpula cuesta 5 € sin ascensor y 7 € con ascensor. Eso sí, el ascensor sólo sube una parte, desde donde te deja todavía te quedan 320 escalones por subir. Te recomiendo la subida en ascensor.
  • Llévate botellas de agua, te dejan subir con ellas, y a la salida del ascensor a la cúpula, además de unos baños, hay una fuente de agua potable para refrescarte. A la bajada también podrás rellenar la botella y entrar al baño.
  • Recuerda, zapatos cómodos para la cúpula, como mínimo vas a subir 320 escalones.

 

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Vista de los Foros de Roma

Roma, una ciudad para el turismo.

Roma es uno de los principales destinos turísticos de Europa y esto se nota en sus calles, sus monumentos y su ritmo. La ciudad es caótica y está repleta de gente, sobre todo si la visitas en temporada alta. Cualquiera de sus principales monumentos se encuentra rodeado de gente haciendo fotos o directamente haciendo cola para entrar; de vendedores callejeros y de restaurantes, heladerías, tiendas de souvenirs, etc. Viajar a Roma implica aceptar esto y también el hecho de que en algún momento te puedas sentir agobiado con las cantidad de gente, los vendedores de “palos de selfie” que te persiguen o los camareros de restaurantes que te reclaman para que entres a su establecimiento.

Una vez dicho esto hay que  dejar claro también que Roma es una ciudad que debe visitarse al menos una vez en la vida, ya que a cada paso que das encuentras una obra de arte impresionante, un resquicio del pasado o un rincón típico. Además algunos de sus monumentos son tan importantes que nadie debería perdérselos, y verlos en un libro o una imagen no es lo mismo.

Dicho esto queda en tu mano el decidirte por este destino, y sobre todo elegir la época del año. Nunca vas a encontrar la ciudad vacía, pero ir en temporada alta implica encontrarla dedicada por entero al turismo, con todo lo que esto implica.

Vista de la Plaza Navona con al Fuente de los Cuatro Ríos en el centro.

La Piazza Navona es uno de los lugares más hermosos y más visitados de Roma.

En cuanto a qué puntos son aquellos imprescindibles en tu viaje, te voy a dar 6 que para mi nadie debería perderse aunque realice un viaje muy corto a la ciudad:

  1. El Vaticano y sus museos.
  2. La iglesia de San Pietro in Vincoli, donde se encuentra el Mausoleo del Papa Julio II con su impresionante Moisés.
  3. La Piazza Navona, y sobre todo la Fuente de los Cuatro Ríos.
  4. La Fontana de Trevi, impresionante incluso ahora que está en restauración.
  5. Los Foros y el Coliseo.
  6. El barrio Trastevere.

Otro punto a tener en cuenta si vas a viajar a Roma es que no se trata de una ciudad barata, tienes que buscar para comer o beber a un precio normal, y sobre todo en los puntos más turísticos es posible que la cuenta al final te suba más de lo que habías pensado.

Consejos

  • Ve preparado a estar continuamente diciendo “no” a venderdores ambulantes, camareros de restaurantes, etc. No te agobies, es cuestión de acostumbrarse.
  • Aunque en cuanto te paras viene alguien a intentar que te sientes en su mesa, párate a ver la carta y mira bien los precios. Si no te convence vete sin problema aunque tengas detrás a un camarero intentando convencerte, no tengas vergüenza en este sentido.
  • Mucho cuidado con el tráfico, la fama de que los romanos van como locos por las calles es totalmente cierta. Y no esperes que paren en los pasos de cebra si estás esperando. Los semáforos los respetan más, eso sí.
  • Lleva botellas de agua rellenables, hay mil fuentes de agua potable donde refrescarte y beber. Si vas en verano esto es fundamental.
  • En verano se hace imprescindible un buen sombrero.
  • Lleva zapato cómodo, vas a andar mucho, mucho, mucho.
  • Si llevas ropa con los hombros al aire, pantalón corto o una falda corta lleva siempre un pañuelo con el que puedas taparte o en muchas iglesias no podrás entrar. He visto gente que después de esperar hora y media en el Vaticano, a pleno sol, no han podido entrar porque se les veía un poco el hombro (no, con esto no tienen piedad y son bastante desagradables).
  • Las entradas a los principales monumentos puedes sacarlas online, hay diversas páginas para hacerlo, yo utilicé coopculture y no tuve ningún problema.

Roma es para ti si:

Te gusta el arte, te gustan las ciudades, te gusta que haya gente en todas partes, si no has estado antes (porque hay que visitarla al menos una vez en la vida), si eres católico (claro), si vas con la familia, si eres joven y te gusta salir (Roma tiene buen ambiente nocturno).